Azúcar y enfermedad mental

Azúcar y enfermedad mental

El consumo de comidas y bebidas dulces, y azúcares añadidos, se asocia a una mayor incidencia de depresión.

La ingesta de alimentos y bebidas dulces, y azúcares añadidos, se ha relacionado con síntomas depresivos en varias poblaciones. 

El objetivo de este estudio fue investigar sistemáticamente las asociaciones transversales y prospectivas entre la ingesta de alimentos y bebidas dulces, el trastorno mental común (CMD) y la depresión, y examinar el papel de la causalidad inversa (influencia del estado de ánimo en la ingesta). […]

Ni el CMD ni la depresión predijeron cambios en la ingesta.

Nuestra investigación confirma un efecto adverso de la ingesta de azúcar de los alimentos y bebidas dulces en la salud psicológica a largo plazo, y sugiere que una menor ingesta de azúcar puede estar asociada con una mejor salud psicológica.

El consumo de azúcar a debate

El consumo de azúcar se discute cada vez más como un objetivo de intervención para reducir la prevalencia de la obesidad, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles.

En Gran Bretaña los adultos consumen aproximadamente el doble, y en los EE.UU. el triple del nivel recomendado de azúcar añadido para los beneficios adicionales de salud (5% de la ingesta de energía), con alimentos dulces y bebidas contribuyendo a las tres cuartas partes de la ingesta.

Se prevé que la depresión mayor se convierta en la principal causa de discapacidad en los países de ingresos altos para 2030.

El mayor consumo de azúcar estuvo vinculado a una mayor prevalencia de la depresión en varios estudios ecológicos y transversales. Hasta la fecha, pocos estudios han investigado la asociación prospectiva de la ingesta de alimentos y bebidas dulces con depresión. 

Aunque todos los estudios encontraron un mayor riesgo de depresión con un mayor consumo basal de azúcares añadidos, refrescos, zumos y repostería; ninguno examinó el papel de la "causalidad inversa" en la producción de la asociación observada.

La causalidad inversa se refiere, en este contexto, a la posibilidad de que un trastorno del estado de ánimo pueda conducir a una mayor ingesta de azúcar, de modo que la asociación dieta-salud mental es total o parcialmente el resultado de una mala salud mental en lugar de un alto consumo de azúcar. 

Un estudio prospectivo con medidas repetidas de ingesta de alimentos y salud mental brinda la oportunidad de examinar la naturaleza bidireccional de la asociación y aportar nuevas pruebas sobre el efecto de la dieta de azúcar en la depresión en la población general.

Explicaciones posibles para la asociación entre azúcar y depresión 

Existen varias explicaciones biológicas plausibles para una asociación de la ingesta habitual de azúcar y posterior riesgo de depresión, a largo plazo.

En primer lugar, los bajos niveles del factor neurotrófico o factor de crecimiento derivado del cerebro (BDNF) se han propuesto como facilitando la neurogénesis y la atrofia del hipocampo en la depresión. Los roedores alimentados con dietas ricas en azúcares y altas en grasas, no sólo dietas ricas en grasas, muestran una disminución en el nivel de BDNF, lo que podría ser un vínculo mecanicista entre las dietas altas en azúcar y la depresión.

En segundo lugar, el consumo de carbohidratos se ha asociado con el aumento de los marcadores inflamatorios circulantes, que pueden deprimir el estado de ánimo.

En tercer lugar, las dietas altas en azúcar podrían inducir hipoglucemia a través de una respuesta exagerada a la insulina e influir así en los niveles hormonales y potencialmente en los estados de ánimo.

En cuarto lugar, los efectos adictivos del azúcar sugieren que los mecanismos de neurotransmisión dopaminérgica podrían conectar la ingesta frecuente de azúcar con la depresión. 

Por último, la obesidad podría ser un factor mediador entre una dieta de alto contenido de azúcar y la depresión no sólo a través de factores inflamatorios, sino también psicosociales como la discriminación por peso. 

El objetivo de este estudio es investigar si la ingesta de azúcar de alimentos y bebidas dulces está asociada positivamente con el riesgo de trastornos del ánimo incidente y recurrente, y establecer el papel del efecto inverso en la cohorte de Whitehall II mediante medidas prospectivas repetidas, con datos recogidos durante un período de 22 años.

Evidencia de que la elevada ingesta de azúcar produce un efecto adverso en la salud mental

El presente estudio prospectivo a largo plazo es el primero en investigar la asociación del consumo de azúcar de los alimentos/bebidas dulces con los trastornos del estado de ánimo frecuentes, incidentes y recurrentes, al tiempo que examina el efecto que estos trastornos podrían tener en la subsiguiente ingesta habitual de azúcar.

Se encontró un efecto adverso de la mayor ingesta de azúcar en la salud mental transversal, y 5 años más tarde, en un estudio basado en 23.245 medidas repetidas en hombres y mujeres con edades comprendidas entre 39 y 83 años.

Además, encontramos una mayor probabilidad de CMD incidente en hombres y algunas evidencias de depresión recurrente en ambos sexos con mayor ingesta de azúcar de alimentos/bebidas dulces.

Estas asociaciones con CMD incidente no podían ser explicadas por factores gráficos socio-demostrativos, otros factores relacionados con la dieta, adiposidad y otras enfermedades, aunque la asociación con la depresión recurrente se explicó por otros factores relacionados con la dieta.

En nuestro estudio

hemos sido capaces de excluir la potencial "causalidad inversa" como la razón de la relación observada entre la ingesta de azúcar alta y bajo estado de ánimo. […]

No hubo apoyo para esta hipótesis alternativa, ya que las asociaciones observadas en nuestro análisis no fueron el resultado de cambios secundarios en el consumo de alimentos y bebidas azucarados. Nuestros resultados del estudio son consistentes con la hipótesis de que

la ingesta alta de azúcar juega un papel causal en los riesgos de la depresión incidente y recurrente y CMD.

[..]

Aunque hemos ajustado para un número de posibles factores de confusión, no podemos descartar la confusión residual a través de factores desconocidos o no medidos.

Finalmente, no todas las medidas de depresión se obtuvieron en todas las fases y el abandono selectivo debido a síntomas depresivos pudo haber influido en el número de casos. 

En conclusión,

nuestro estudio proporciona evidencia de que la ingesta de azúcar de alimentos y bebidas dulces aumenta la probabilidad de trastornos del humor incidente en los hombres y la evidencia limitada en cuanto a los trastornos del estado de ánimo recurrentes en ambos sexos.

Con una alta prevalencia de trastornos del estado de ánimo, y la ingesta de azúcar comúnmente en dos a tres veces el nivel recomendado, nuestros resultados indican que

las políticas de promoción de la reducción de la ingesta de azúcar también podría apoyar la prevención primaria y secundaria de la depresión.

Para dilucidar aún más la asociación, especialmente con respecto a las diferencias observadas en los sexos, nuestro estudio debe ser replicado en cohortes prospectivas representativas.

FUENTE, ORIGINAL Y REFERENCIAS: Nature.com. AUTORES: Anika Knüppel, Martin J. Shipley, Clare H. Llewellyn y Eric J. Brunner. PUBLICADO: 27 de julio de 2017. TRADUCCIÓN Y EXTRACTO: jna